viernes, 16 de enero de 2009

EL DIOS EGIPCIO MIN

Hola, amigos:

Hoy hablaremos de dioses, pero no de los conocidos, que líbreme precisamente Dios de entrar en discusiones teológicas. En el caso de los dioses menores, su mito se fundamenta casi siempre en una historia real que con el paso del tiempo convierte su origen y su protagonista en divino. Para no hacer muy largo el post sólo vamos a ver la version que tiene visos de ser lo que pasó en realidad.

El Dios Min:

Se trata de un dios egipcio asociado a la fertilidad masculina, el que permite que las mujeres se queden embarazadas. Con el paso del tiempo, sus atributos los terminó asumiendo Amón y desapareció del culto. Aquí tenemos la representación más común:

Podemos ver que es un hombre con un solo brazo, una sola pierna y un pene más que respetable en posición de firmes. En su cabeza no hay ningún disco solar, lo que normalmente quiere decir que no nació dios, sino que se divinizó después. La historia viene a ser esta:

El faraón tenía que hacer frente a un poderoso enemigo y reclutó un enorme ejército. Tanto que solo quedaron en la ciudad los más ancianos, los niños y un hombre al que le faltaba el brazo izquierdo y no podía sostener el escudo ni las riendas de un carro.

La campaña comenzó a alargarse y lo que iba a ser una batalla se convirtió en una contienda de mas de un año, resuelta felizmente por los egipcios. Se celebra la victoria, se reparte el botín y no se ve la hora de volver al hogar para echar un buen polvete, que la espera ha sido larga.

Al volver a casa, además del polvete se encontraron con que la mayoría de las mujeres estaban embarazadas o acababan de dar a luz. Aunque la mayoría de los egipcios no sabía leer y escribir sí que sabían contar: Un embarazo dura 9 meses, yo he estado fuera más de 12 y el único tipo en edad de procrear es el manco... Estaba claro que nuestro amigo no podía combatir, pero en la cama se defendía perfectamente hasta el punto de abastecer a las mujeres él solito. Los cornudos proclamaron su ira y pidieron al faraón que lo castigase de la forma usual: cortarle un brazo y luego matarlo.

Pero nuestro amigo demostró saber usar la cabeza de arriba tan bien como la de abajo, y se defendió argumentando que Ra le había hablado.

Según el artista, le había dicho que la guerra sería larga y morirían muchos hombres, así que debía procrear hasta la extenuación para asegurar las siguientes generaciones de egipcios. El no quería, pero a Ra hay que obedecerle. Por eso no se le podía matar. Y como ya tenía un brazo menos, no procedía cortarle el sano, porque en la práctica equivalía a morir al no poder valerse por si mismo para comer.

Ante semejante argumento divino poco se podía hacer, aunque el faraón estaba resuelto a no dejar sin escarmiento a nuestro amigo. Como señal de obediencia a Ra, decidió no darle muerte y le dejaría su brazo para que pudiera alimentarse, pero para aplicar un castigo adecuado a su falta le cortaría una pierna.

El hombre protestó diciendo que en los dibujos y escritos relativos a la pena siempre aparecía el reo con sus dos piernas, a lo que el faraón le contestó con deliciosa ironía: dado el tamaño, fortaleza y resistencia de su miembro viril, el pene bien podía pasar por una segunda pierna. Y se cumplió la sentencia.

Este dios se convirtió en el patrón de los caravaneros y los mineros, dos de los oficios donde se debía ser mas hombre por su peligrosidad. Se le asoció la lechuga como planta sagrada, que en el antiguo Egipto tenía fama de afrodisíaca y al cortarla soltaba un liquidillo blanco lechoso, algo espeso, similar en apariencia al semen.

Besos a tod@s




2 comentarios:

Anónimo dijo...

[color=red]Buena historia, la estaba buscando y que genial forma de saber el como se volvió dios...gracias por el aporte[/color]

María Del Camino de los Cátaros dijo...

Muy bueno el relato. Y saleroso!!!